Es la primera pregunta que nos hace casi cualquier cliente, y es lógica: antes de decidir nada, quieres saber cuánto cuesta una página web para tu negocio. El problema es que, si pides tres presupuestos, puedes recibir tres cifras que no se parecen en nada. Una empresa te pide unos cientos de euros, otra varios miles y una tercera te dice que depende. Las tres pueden tener razón, porque cada una está presupuestando una web distinta.
En este artículo te explicamos, sin tecnicismos, qué factores mueven el precio de una página web, qué gastos suelen quedarse fuera del primer presupuesto y qué preguntas conviene hacer antes de firmar. También te contamos cuáles son nuestros precios de partida en Uraldes, para que tengas una referencia real y no una media sacada de internet.
Por qué dos presupuestos pueden ser tan distintos
Una página web no es un producto de catálogo, como un portátil o una impresora. Es un encargo, y su precio depende de lo que se incluya en él. Cuando dos empresas te dan cifras muy diferentes, casi nunca es porque una sea cara y la otra barata sin más: lo normal es que cada una haya entendido un alcance distinto.
Una puede estar pensando en una plantilla con tu logotipo y cinco páginas en las que tú pones los textos. Otra, en un diseño hecho para tu marca, con una estructura pensada para que te escriban clientes, con los textos optimizados para Google y con formación para que puedas actualizarla tú. Las dos son «una web», pero no son la misma web.
Por eso, antes de comparar cifras, hay que comparar qué entra en cada una. Y para eso necesitas saber qué partidas forman el precio.
Los 7 factores que deciden el precio de una página web
Estos son los elementos que más pesan en el coste de una web. No todos tienen que estar en tu proyecto, pero conviene que sepas cuáles son para entender cualquier presupuesto que recibas.
1. El tipo de web que necesitas
No cuesta lo mismo una web corporativa que presenta tu empresa y tus servicios que una tienda online que cobra, gestiona stock y envía pedidos. Tampoco una web con motor de reservas para un alojamiento, o una con un área privada para clientes. El tipo de proyecto marca el punto de partida, y el resto de factores suman sobre él.
Si lo que quieres es vender por internet, el planteamiento es otro, y lo tratamos aparte en nuestro servicio de diseño de tiendas online. Aquí nos centramos en la web de empresa, que es lo que necesita la mayoría de negocios de servicios: despachos, clínicas, consultoras, empresas industriales, restaurantes o academias.
2. El número de páginas y su contenido
Cada página hay que diseñarla, maquetarla, adaptarla a móvil y revisarla. Una web con inicio, quiénes somos, servicios y contacto no tiene la misma carga de trabajo que otra con una página para cada servicio, cada sede y cada sector al que te diriges.
Más páginas no siempre es mejor. A veces una web de seis páginas bien pensadas convierte más que una de veinte. Pero si tienes muchos servicios distintos, lo habitual es que cada uno merezca su propia página, porque así cada una puede posicionar en Google por lo que busca tu cliente.
3. Diseño a medida o plantilla
Una plantilla comprada es más barata de montar, pero tu web se parecerá a otras cientos que usan la misma. Un diseño a medida parte de tu marca, de tu tipo de cliente y de lo que quieres que haga cuando entre: llamar, pedir cita, rellenar un formulario o pedir presupuesto.
En Uraldes no trabajamos con plantillas genéricas: cada web se diseña para el cliente. No es una cuestión de estética, sino de que la web esté construida alrededor de tu negocio y no al revés.
4. Funcionalidades: reservas, pagos, áreas privadas e integraciones
Un formulario de contacto es lo básico y viene en cualquier web profesional. A partir de ahí, cada funcionalidad añade trabajo: un sistema de reservas, una pasarela de pago, un área privada para clientes, un buscador de inmuebles, la conexión con tu CRM o tu programa de gestión.
Algunas de estas piezas se resuelven con herramientas ya existentes que hay que configurar y probar. Otras exigen desarrollo a medida. Las integraciones externas, es decir, conectar tu web con otro programa que ya usas, son de las partidas que más pueden mover el precio, porque cada sistema funciona a su manera.
5. Los idiomas
Si trabajas con clientes extranjeros, algo muy habitual en la Costa del Sol, necesitarás la web al menos en inglés. Cada idioma implica traducir los textos, configurar la web para que Google muestre la versión correcta a cada usuario y revisar que todo funcione en cada versión.
Nosotros trabajamos en español e inglés y montamos las webs multilingües con WPML, una herramienta de WordPress pensada para gestionar varios idiomas sin duplicar la web.
6. Textos, fotos y SEO inicial
Este es el factor que más se olvida al pedir presupuesto. ¿Quién escribe los textos? ¿De dónde salen las fotos? ¿La web saldrá preparada para aparecer en Google o solo «estará publicada»?
Si tú aportas los textos y las imágenes, el precio baja. Si quieres que una agencia redacte los contenidos pensando en lo que busca tu cliente en Google, es un servicio adicional y hay que presupuestarlo. Lo mismo con las fotos: un banco de imágenes no cuesta lo mismo que una sesión con un fotógrafo profesional.
En cuanto al SEO, conviene distinguir dos cosas. El SEO técnico inicial (que la web cargue rápido, que Google pueda leerla bien, que cada página tenga su título y su descripción) debería venir incluido en cualquier web profesional. El trabajo continuo para escalar posiciones es otro servicio, el de posicionamiento SEO, y se contrata aparte.
7. Dominio, hosting y mantenimiento
La web necesita una dirección (el dominio, por ejemplo tuempresa.com) y un servidor donde alojarse (el hosting). Son gastos anuales, pequeños en comparación con el diseño, pero obligatorios. Si quieres entender qué tipo de alojamiento te conviene, tenemos una guía sobre servidor compartido o servidor dedicado.
Y luego está el mantenimiento: una web en WordPress necesita actualizaciones, copias de seguridad y vigilancia para seguir siendo segura y rápida. No es obligatorio contratarlo con nadie, pero alguien tiene que hacerlo. Lo explicamos más abajo.
Cuánto cuesta una página web con Uraldes: precios de partida
Hablar de factores está bien, pero sabemos que quieres una cifra. Estos son nuestros precios de partida para una web de empresa. Son precios «desde»: el presupuesto final depende de los factores que acabamos de ver.
- Web corporativa: desde 600 €. Incluye hasta 8 páginas, diseño personalizado y adaptado a móviles, optimización de velocidad, SEO técnico inicial, formulario de contacto, certificado SSL y formación básica para que puedas gestionarla.
- Web con blog: desde 900 €. Todo lo anterior, más un blog con categorías, estrategia de contenidos, datos estructurados para los artículos, integración con redes sociales y formación avanzada.
- Web avanzada: a consultar. Para proyectos que necesitan funcionalidades a medida, varios idiomas con WPML, integraciones con otros programas, tienda online opcional y soporte prioritario.
El dominio y el hosting no están incluidos en estos precios, aunque te asesoramos para contratarlos. La redacción de textos optimizados para SEO también es un servicio aparte.
¿Qué hace que una web pase de un plan a otro? Sobre todo, tener más de 8 páginas, añadir un blog, necesitar varios idiomas, pedir funcionalidades a medida o integraciones externas, y encargarnos la redacción de los textos.
Si tu idea es vender productos por internet, la referencia es otra: nuestra tienda online básica parte desde 700 €. Puedes ver el detalle de lo que incluye cada plan web en nuestra página de diseño web profesional para empresas.
Cuando nos pides presupuesto, respondemos en menos de 24 horas con el alcance, los plazos y un precio cerrado. Así sabes exactamente qué entra y qué no antes de decidir.
Gastos que no aparecen en el presupuesto de una web
Cuando alguien pregunta cuánto cuesta una página web, suele pensar solo en el diseño. Pero hay otros gastos que conviene tener en la cabeza desde el principio para que no te sorprendan:
- Dominio y hosting. Se renuevan cada año. Si el proveedor que te hace la web no los incluye, tendrás que contratarlos tú.
- Licencias. Algunas herramientas profesionales de WordPress (constructores visuales, plugins de reservas, de idiomas o de formularios avanzados) funcionan con licencias anuales. Pregunta quién las paga y a nombre de quién quedan.
- Mantenimiento. Una web sin actualizar es una web vulnerable. Más adelante te contamos qué incluye y cuánto cuesta.
- Textos y fotos. Si no los tienes, alguien tendrá que producirlos.
- Cambios posteriores. Añadir una sección nueva dentro de seis meses, rediseñar una página o incorporar un idioma no suele estar incluido en el precio inicial.
- Textos legales y aviso de cookies. Toda web profesional en España necesita aviso legal, política de privacidad y, si usa cookies que no sean técnicas, un aviso que pida el consentimiento. Pregunta si se incluyen o si debes encargarlos aparte.
- Impuestos. Comprueba si la cifra que te dan lleva el IVA incluido o no. Parece obvio, pero cambia bastante el total.
El mantenimiento, en cifras
Nuestros planes de mantenimiento web son mensuales y sin permanencia: 100 €/mes el básico, 150 €/mes el intermedio y 200 €/mes el profesional. La diferencia está en las horas de desarrollo incluidas cada mes (2, 4 u 8), que sirven para hacer cambios en la web. Los tres incluyen actualizaciones controladas de WordPress, plugins y temas, monitorización 24/7, copias de seguridad automáticas, comprobaciones de seguridad, limpieza de virus si hiciera falta y soporte técnico.
Si prefieres encargarte tú, también es posible: te enseñamos a gestionar la web. Lo importante es que alguien lo haga con regularidad. En este artículo te contamos por qué el mantenimiento de WordPress evita problemas.
Qué preguntar antes de decir que sí
Con estas preguntas podrás comparar presupuestos de forma justa, aunque vengan de proveedores muy distintos:
- ¿Cuántas páginas incluye y cuáles son? Pide la lista, no solo el número.
- ¿El diseño es a medida o se parte de una plantilla? Ninguna opción es mala por sí misma, pero tienes que saberlo.
- ¿Quién escribe los textos y quién pone las fotos?
- ¿Qué SEO viene incluido? Al menos debería incluir el técnico inicial.
- ¿Cuántas rondas de cambios entran? Y qué pasa si necesitas más.
- ¿Está incluido el dominio y el hosting? ¿A nombre de quién se registran?
- ¿Podré actualizar la web yo mismo? ¿Hay formación?
- ¿Qué pasa después del lanzamiento? ¿Hay un periodo de soporte? ¿Cuánto cuesta el mantenimiento?
- ¿Cuál es el plazo de entrega? Y de qué depende.
- ¿Con qué tecnología se hace? Si se hace con un sistema propio de la agencia, puede que dependas de ella para siempre.
Sobre la tecnología, un apunte: nosotros entregamos todas las webs en WordPress, que es software libre y lo puede mantener cualquier profesional. Si estás valorando otras plataformas, te puede interesar nuestra comparativa entre WordPress y Webflow.
En cuanto a plazos, una web corporativa estándar nos lleva entre 3 y 5 semanas desde que se confirma el proyecto. Lo que más suele retrasarla no es el diseño ni el desarrollo, sino el tiempo que se tarda en reunir los textos, las imágenes y el logotipo. Si los tienes listos antes de empezar, todo va más rápido.
Lo barato que sale caro: errores que vemos a menudo
Cuando la decisión se toma solo por precio, hay problemas que aparecen una y otra vez en webs de empresa. Estos son los más habituales:
- El dominio no está a nombre del cliente. Lo registró quien hizo la web, y recuperarlo puede ser un problema si la relación se ha roto. Asegúrate siempre de que el dominio es tuyo.
- No hay acceso de administrador. El cliente no puede cambiar ni un teléfono sin llamar al proveedor.
- La web nunca se ha actualizado. WordPress y sus plugins llevan años sin tocarse, con el riesgo de seguridad que eso supone.
- No aparece en Google. Está publicada, pero nadie preparó lo básico para que el buscador la entienda.
- No está pensada para el móvil. Se ve, pero mal, y es justo donde la consulta la mayoría de clientes.
- No hay copias de seguridad. Hasta que un día hacen falta.
Ninguno de estos problemas tiene que ver con lo bonita que sea la web. Tienen que ver con lo que no se incluyó. Arreglarlos después suele costar más que haberlo hecho bien desde el principio.
Cómo ajustar la inversión sin perder calidad
Si tu presupuesto es ajustado, hay formas de bajar el coste sin quedarte con una web que no sirve:
- Empieza con lo esencial. Una web corporativa bien hecha con las páginas imprescindibles es mejor que una grande a medio terminar. Siempre se puede ampliar después.
- Prepara tú los contenidos. Nadie conoce tu negocio mejor que tú. Si escribes un primer borrador de los textos, el trabajo se reduce.
- Prioriza las funcionalidades. Pregúntate qué necesitas ya y qué puede esperar. El sistema de reservas puede ser imprescindible para un alojamiento; el área privada para clientes quizá puede llegar en una segunda fase.
- Un idioma más, solo si hay negocio detrás. Traducir la web tiene sentido si de verdad atiendes a clientes en ese idioma.
- No recortes en lo invisible. Velocidad, seguridad, adaptación a móvil y SEO técnico son los cimientos. Si se quitan para abaratar, lo pagarás después.
¿Merece la pena el coste de una web profesional?
Según la encuesta del INE sobre el uso de las TIC en las empresas, en el primer trimestre de 2025 el 84,5 % de las empresas de 10 o más empleados con conexión a internet tenía página web. Entre las de menos de 10 empleados, la cifra era del 37,0 %.
Dicho de otra forma: si eres una pyme o un autónomo, todavía hay muchos competidores de tu tamaño sin web propia. Eso es una oportunidad. Cuando un cliente busca un servicio en Google y compara, el negocio que tiene una web clara, rápida y con información útil parte con ventaja frente al que solo tiene una ficha o un perfil en redes sociales.
La pregunta, por tanto, no es solo cuánto cuesta una página web, sino qué esperas que haga por tu negocio. Si debe traer contactos, reservas o pedidos, el precio hay que medirlo frente a lo que aporta: cuántos clientes nuevos necesitas para recuperar la inversión.
Conclusión
No hay una única respuesta a cuánto cuesta una página web, pero sí una forma clara de llegar a ella: definir qué tipo de web necesitas, cuántas páginas, qué funcionalidades, en cuántos idiomas, quién aporta los contenidos y qué pasará con la web después del lanzamiento. Con eso, cualquier presupuesto se puede leer y comparar.
Como referencia, en Uraldes una web corporativa parte desde 600 € y una web con blog desde 900 €, con diseño a medida, adaptación a móvil, SEO técnico inicial y formación incluidos. Dominio, hosting, redacción de textos y mantenimiento se suman según lo que necesites.
Lo más importante es que el presupuesto que aceptes diga con claridad qué incluye. Así no habrá sorpresas, ni durante el proyecto ni después.
¿Quieres saber cuánto costaría tu web?
Cuéntanos qué necesitas y te enviamos en menos de 24 horas una propuesta con el alcance, el plazo y un precio cerrado, sin compromiso. Contacta con Uraldes y te ayudamos a decidir qué web necesita tu negocio.
Este artículo ha sido elaborado con apoyo de inteligencia artificial y revisado y editado por el equipo de Uraldes antes de su publicación.






